Chamical se quedó sin interna: ¿la unidad que no se logró en la mesa terminó resolviéndose en los papeles?

Chamical se quedó sin interna: ¿la unidad que no se logró en la mesa terminó resolviéndose en los papeles?

La elección del PJ chamicalense quedó en suspenso luego de que el Tribunal Electoral Partidario declarara no apta a la lista encabezada por Ángel Martínez. Tres renuncias, una resolución que dejó a un solo espacio en condiciones de competir y una apelación anunciada cambiaron por completo el escenario. La interna que prometía medir fuerzas terminó abriendo otro debate: ¿qué pasó con la posibilidad de elegir?

Lo que hasta hace pocos días parecía encaminarse hacia una de las internas partidarias más interesantes de los últimos tiempos en Chamical terminó dando un giro inesperado. El próximo domingo 8 de noviembre ya no habría elecciones internas del Partido Justicialista en el departamento, al menos bajo el escenario establecido por la última resolución del Tribunal Electoral Partidario.

La resolución T.E.P. N.º 013/2026 declaró «no apta» a la Lista N.º 2, «Unidad y Renovación», encabezada por Ángel Martínez, luego de que tres de sus integrantes presentaran sus renuncias: Ricardo Darío Mercado, Patricia de las Mercedes Luna y Silvina Paola Molina.

Según lo resuelto por el organismo partidario, esas dimisiones afectaron la conformación de la Mesa Directiva y el cumplimiento de los requisitos de paridad de género, motivos por los cuales se rechazó la participación de la lista en todos sus estamentos.

Con una sola lista en condiciones de competir, el Tribunal dispuso su proclamación sin necesidad de realizar el acto electoral previsto para este domingo. Así, Enrique Mora, actual presidente del PJ departamental, queda como el espacio que continúa en carrera para renovar la conducción partidaria, aunque el conflicto todavía no está cerrado.

Tres renuncias y una interna que se desarmó

La pregunta inevitable es cómo una interna que tenía dos sectores dispuestos a disputar la conducción terminó sin competencia electoral.

Desde el espacio de Ángel Martínez calificaron las renuncias como sorpresivas y anunciaron que apelarán la resolución. Sostienen que el apoderado de la lista ya había ratificado su vigencia y la de su boleta, y que mantendrán el reclamo para defender la participación del sector.

Ahora bien, la discusión ya no pasa solamente por las diferencias políticas entre Mora y Martínez. También se trasladó al terreno reglamentario: ¿las renuncias impedían efectivamente reorganizar la lista? ¿Existían posibilidades de reemplazo? ¿La decisión de dejar afuera a toda la nómina era la única alternativa prevista por las reglas partidarias?

Son interrogantes que deberán encontrar respuesta en la apelación y en lo que resuelva la autoridad partidaria competente. Por el momento, no se conocen públicamente los fundamentos jurídicos completos del planteo anunciado.

La unidad, el poder y la democracia interna

Hay un trasfondo político que no desaparece con esta resolución.

Chamical era el único departamento riojano que no había conseguido cerrar un acuerdo de unidad entre los distintos sectores del peronismo. Mientras en otros distritos se fueron acomodando las diferencias y se alcanzaron consensos, aquí la disputa entre dos construcciones políticas terminó avanzando hasta la presentación de listas.

De un lado, Enrique Mora contaba con el acompañamiento de importantes referentes de la estructura política local, entre ellos la intendenta Dora Rodríguez y la mayoría de los diputados provinciales del departamento. Del otro, Ángel Martínez había logrado reunir a sectores del peronismo y del quintelismo que no forman parte de la actual estructura de gobierno, junto a dirigentes que venían reclamando una renovación partidaria.

La competencia, por lo tanto, representaba algo más que una disputa por autoridades. También exponía diferencias sobre la representación, los espacios de poder y el futuro del PJ chamicalense.

Y ahora aparece una nueva pregunta: si la unidad no pudo construirse mediante un acuerdo político entre los sectores, ¿puede considerarse resuelto el conflicto cuando uno de ellos queda fuera de competencia por una decisión administrativa y partidaria?

La proclamación de una lista puede resolver formalmente una elección, pero no necesariamente termina con las diferencias políticas que la originaron.

¿Y los afiliados?

En tiempos donde buena parte de la sociedad manifiesta cansancio frente a las disputas partidarias, los enfrentamientos dirigenciales y las discusiones que parecen girar siempre alrededor de los mismos nombres, la interna del PJ podía representar una oportunidad para que los afiliados eligieran entre dos propuestas.

No se trataba de garantizar una renovación ni de dar por sentado que una lista representaba mejor que la otra. Se trataba, simplemente, de permitir que la discusión se resolviera mediante el voto.

Ahora, con la lista de Martínez fuera de competencia, el debate adquiere otra dimensión: ¿qué lugar tiene la participación de las bases cuando los acuerdos políticos no alcanzan y las reglas electorales terminan definiendo quién puede competir?

También habrá que observar qué ocurre con el reclamo de quienes acompañaban a Martínez. Porque una cosa es perder una elección interna y otra muy distinta es quedar sin la posibilidad de participar de ella.

El 2027 sigue detrás de cada movimiento

Aunque se trate de una elección partidaria, en Chamical nadie desconoce que el calendario político empieza a mirar hacia 2027. La conformación del PJ, sus autoridades y la representación de cada sector son piezas de una discusión mucho más amplia sobre el futuro del peronismo local.

Por eso, lo ocurrido no debería leerse solamente como un problema de integración de listas. También deja expuestas las dificultades para construir consensos, contener diferencias y definir reglas de participación que sean reconocidas por todos los sectores.

La apelación anunciada por Martínez será ahora el próximo capítulo. Si prospera, podría volver a poner sobre la mesa la posibilidad de una competencia electoral. Si la resolución queda firme, el PJ chamicalense tendrá una conducción proclamada sin que los afiliados hayan tenido que elegir entre dos listas.

Por ahora, la interna que prometía movilizar al peronismo local terminó convertida en una discusión sobre renuncias, reglamentos, representación y poder.

Y queda una pregunta que seguramente seguirá dando vueltas en las reuniones políticas y en las mesas de café: ¿Chamical consiguió finalmente la unidad que pedía la conducción provincial o simplemente se quedó sin interna?

Porque a veces, en política, que no haya competencia no significa necesariamente que todos estén de acuerdo.

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