El Gobernador encabezó la apertura del evento literario más importante del norte argentino en el Paseo Cultural Castro Barros. En un contexto de fuertes restricciones económicas, los funcionarios provinciales ratificaron la cultura como una política de Estado insoslayable.
En un nuevo gesto de priorización de la agenda pública local frente a la crisis, el gobernador Ricardo Quintela dejó formalmente inaugurada este lunes la XXIII edición de la Feria del Libro de La Rioja. El evento, que este año se desarrolla bajo la consigna «Memoria, Cultura, Resistencia», se consolidó una vez más como uno de los principales faros culturales de la región, reuniendo a más de 80 expositores, librerías, editoriales, bibliotecas populares y cientos de artistas locales y nacionales.
A lo largo de varias jornadas, el público riojano podrá acceder de forma gratuita a una variada programación que incluye presentaciones de libros, conferencias temáticas, espectáculos musicales y actividades recreativas diseñadas especialmente para las infancias.
Sostener la cultura en tiempos difíciles
Durante el acto de apertura, el ministro de Turismo y Culturas, Gustavo Luna, puso el foco en la decisión política del Ejecutivo provincial de no claudicar ante las dificultades financieras que atraviesa el país.
«Tenemos que ser capaces de hacer lo que la gente espera que hagamos. Hay que poner en valor, en un contexto de máxima dificultad, esta decisión del Gobernador de realizar nuevamente esta Feria del Libro que nos hace sentir orgullosos a todos los riojanos», manifestó el ministro. Asimismo, Luna reflexionó sobre el significado del lema de este año, señalando que la memoria convoca a rescatar la historia de los pueblos originarios y de los referentes provinciales, ya que “es imposible construir el futuro sin mirar ese pasado que los riojanos conocemos desde el dolor”.
El rol del Estado y el ecosistema cultural
Por su parte, la secretaria de Culturas, Patricia Herrera, enfatizó que el encuentro literario va mucho más allá de la mera difusión editorial y comercial, definiéndolo como un entramado social que requiere una fuerte planificación pública.
«La Feria no es solamente libros; es un conjunto de acciones, de equipos de trabajo, de libreros y bibliotecas populares. Este ecosistema cultural no funciona solo; necesita comprender que las políticas públicas son las que promueven y sostienen esta actividad. Eso es gestión cultural», argumentó la funcionaria. En el cierre de su discurso, Herrera hizo una convocatoria abierta a la ciudadanía: «Tenemos que defender esta Feria del Libro con el corazón, junto a los trabajadores de la cultura y de manera articulada».
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