
La Cordillera de los Andes centrales tuvo este invierno una de las temporadas de nieve más importantes de los últimos años, después de unos 15 años de acumulaciones por debajo de lo normal. El fenómeno climático El Niño fue uno de los factores que explican este cambio, según especialistas consultados por Clarín.
Uno de los episodios más fuertes se dio entre el 15 y el 19 de julio, cuando un temporal dejó más de cuatro metros de nieve en sectores de la Cordillera entre el norte de Mendoza y Catamarca. El temporal provocó avalanchas, cortes de rutas y complicaciones en el corredor que conecta Argentina con Chile.
Según los especialistas, la acumulación de nieve de este invierno está entre las más importantes desde que hay registros y es la mayor nevada de los últimos 25 años.
El Paso Cristo Redentor, en Mendoza, y su continuación hacia Los Libertadores, en Chile, sintieron de lleno el impacto de las nevadas. El cruce internacional permaneció cerrado durante extensos períodos por las condiciones meteorológicas y volvió a tener cortes en septiembre, ya en plena primavera, cuando todavía hay importantes reservas de nieve en la alta montaña.
Una reserva clave para el riego
Más allá de las complicaciones para el tránsito, la nieve acumulada es una reserva natural central para el oeste argentino. Con la suba de las temperaturas y el inicio del deshielo, ese volumen empezará a alimentar ríos, embalses y sistemas de riego de la región.
El Departamento General de Irrigación de Mendoza proyectó para la temporada 2026-2027 un derrame de 1.780 hectómetros cúbicos para el río Mendoza, equivalente al 129% de un año medio. Esa cifra es un 29% superior al promedio histórico y ubica a la cuenca dentro de una clasificación hidrológica húmeda.
El organismo también estimó una temporada favorable para otras cuencas mendocinas, como la del río Tunuyán, que tendría un derrame equivalente al 117% de un año medio. Se trata de una mejora importante respecto de los últimos años de déficit hídrico.
El rol de El Niño
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que durante septiembre las condiciones del fenómeno conocido como ENOS correspondieron a una fase cálida, es decir, El Niño. El organismo estimó una probabilidad del 100% de que esa fase se mantuviera durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte.
De todos modos, especialistas y autoridades de Mendoza advierten que el aumento de las reservas de nieve no significa que la crisis hídrica de largo plazo haya quedado atrás. Según señalan, una temporada excepcional representa un alivio importante, pero no alcanza por sí sola para modificar las tendencias de déficit que afectan a la región desde hace años.
La Cordillera llega así a la primavera con una imagen muy distinta a la de las últimas temporadas: después de años marcados por la falta de nieve, la montaña quedó cargada de reservas que podrían traducirse en más agua para Mendoza en los próximos meses.
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