Desde la Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA) reclamaron medidas urgentes ante el desplome del consumo y la producción. Desmitificaron la ayuda estatal y aseguraron que el sector privado cooperativo sostiene a más de 850 familias en la provincia.
El combo de caída de la actividad económica y licuación del poder adquisitivo empezó a golpear con fuerza a uno de los motores más silenciosos pero vitales de la provincia: el cooperativismo. Fernando Gómez, referente de la Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA), lanzó una fuerte advertencia sobre el complejo escenario que atraviesan y exigió políticas públicas concretas para evitar una sangría de puestos de trabajo.
Gómez aprovechó para derribar un mito recurrente y aclaró que las cooperativas forman parte del sector privado: “Nos diferenciamos de las empresas tradicionales porque nos organizamos en torno al trabajo de los asociados y no al capital. Acá se prioriza sostener el empleo por encima de la rentabilidad”, explicó.
Un gigante que tiembla por la crisis
El peso del cooperativismo en La Rioja no es menor. El dirigente recordó que bajo este modelo autogestionado funcionan desde una de las principales empresas exportadoras de la provincia, pasando por un histórico medio gráfico (El Independiente), una de las cerámicas más importantes y hasta numerosas instituciones educativas privadas.
Sin embargo, el parate no perdona a nadie. Emblemas locales como La Riojana ya visibilizaron sus dificultades, una realidad que se replica en cooperativas de la industria, la construcción y el sector textil. “El cierre de empresas y la parálisis de la actividad ya provocaron pérdida de empleo y una fuerte caída en la capacidad productiva”, alertó Gómez.
El sector en números: Actualmente hay cerca de 80 cooperativas en territorio riojano. Un relevamiento conjunto entre la Mesa Cooperativa y FERCOA sobre 37 de estas entidades ya registró a 850 trabajadores y trabajadoras distribuidos en varios departamentos.
El reclamo al Estado y leyes "viejas"
Respecto a la relación con los gobiernos, el referente de FERCOA fue tajante al desmentir que vivan de la asistencia pública. Afirmó que, tanto a nivel nacional como provincial, no existen políticas estables de desarrollo y que los auxilio recibidos a lo largo del tiempo fueron parches aislados. Si bien recordó que durante el último tramo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hubo líneas de financiamiento fuertes, lamentó que no hayan tenido continuidad.
Finalmente, apuntó contra el marco regulatorio: “La legislación que regula a las cooperativas quedó vieja y necesita una reforma urgente”. Si bien valoró que la Constitución de La Rioja reconozca formalmente la actividad, reclamó que las distintas gestiones pasen de las palabras a los hechos: “Falta traducir ese reconocimiento en herramientas concretas para potenciar un modelo que frena el éxodo de los pueblos y cuida el laburo”.
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