
Este sábado 3 de octubre se realiza una nueva edición de la Peregrinación Juvenil a Luján, que cada año convoca a alrededor de un millón de personas hasta el santuario de la Virgen. La marcha número 52 sale a las 10 desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, y recorre 60 kilómetros hasta la Basílica.
La expectativa este año es mayor por la cercanía de la visita del Papa León XIV, que va a cerrar su recorrido por el país el 11 de noviembre con una misa frente al santuario de Luján. Cuando en 2013 fue elegido Jorge Bergoglio como Papa Francisco, la convocatoria a la peregrinación se había multiplicado hasta casi dos millones y medio de personas.
El lema elegido para este año es "Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos", en sintonía con el emblema oficial de la visita papal: "Bienvenidos todos, vayan y anuncien".
Una conexión especial con León XIV
Según se señala en la nota, existe un dato que los fieles leen como un presagio: la Virgen de Luján fue coronada oficialmente en Roma como Patrona de la Argentina el 8 de mayo de 1887 por el papa León XIII. Y 138 años después, un 8 de mayo, fue elegido el actual Papa, Robert Prevost, que decidió llamarse León XIV en homenaje a aquel pontífice.
La devoción por la Virgen de Luján también tiene antecedentes históricos vinculados a la paz. En 1982, San Juan Pablo II visitó la Basílica para pedir por el fin del conflicto de Malvinas; tres días después cesaron las hostilidades.
La imagen original de la Virgen acompañó a los soldados argentinos durante la guerra, en las trincheras de las islas. Antes de la rendición, el capellán Vicente Torres intentó resguardarla en una iglesia de Puerto Argentino, desde donde desapareció. Recién 37 años después se supo que estaba en un templo de la ciudad inglesa de Aldershot. Con mediación del papa Francisco, los británicos la restituyeron a la Argentina a cambio de otra imagen, y la original volvió al país el 4 de noviembre de 2019, recibida en Ezeiza por excombatientes.
Origen de la tradición
La devoción se remonta a principios de mayo de 1630, cuando una carreta que trasladaba una imagen de la Virgen desde Brasil hacia Santiago del Estero quedó inmovilizada a la vera del río Luján. Según la tradición, los bueyes solo volvieron a caminar cuando se bajó del carro la caja que contenía esa imagen, lo que se interpretó como la voluntad de la Virgen de quedarse en ese lugar.
La primera peregrinación juvenil formal se realizó en 1975, organizada por el Arzobispado de Buenos Aires, y reunió a 30.000 personas. Desde entonces la convocatoria creció año a año hasta transformarse en uno de los actos religiosos más multitudinarios del país.
Como cada edición, los peregrinos repiten una oración a la Virgen que este año tiene un significado particular, en vísperas de la llegada del primer Papa que la visitará desde que asumió el pontificado:
"Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos".
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