
El caso del actor Jorge Martínez, que perdió los ahorros de toda su vida tras caer en dos estafas virtuales distintas, volvió a poner el foco en los fraudes digitales que circulan por WhatsApp, redes sociales y correo electrónico. El Banco Central (BCRA) y la Comisión Nacional de Valores (CNV) repasaron las recomendaciones básicas para no caer en este tipo de engaños.
Según su relato, Martínez fue contactado después de una compra en la plataforma Temu con la promesa de recibir 500.000 pesos por ser supuestamente el "cliente de la semana". Tras entregar datos de su cuenta, el banco le avisó que le habían gestionado créditos a su nombre sin que él lo supiera.
La segunda maniobra fue todavía más sofisticada: el actor ingresó a una supuesta plataforma de inversiones después de hacer un depósito inicial de 149.600 pesos. La propuesta usaba imágenes generadas con inteligencia artificial y mostraba ganancias falsas que rondaban los 19.000 dólares; para "retirar" ese dinero le pidieron nuevos datos y terminó perdiendo los últimos ahorros que le quedaban.
Modalidades que se repiten
Este tipo de delitos no es un caso aislado. Las modalidades incluyen suplantación de identidad, falsos beneficios, mensajes engañosos, llamadas telefónicas, sitios web falsos y contenidos con inteligencia artificial que usan la imagen de figuras públicas para dar credibilidad al engaño.
La CNV advirtió que algunas estafas de inversión prometen ganancias altas, rápidas o garantizadas, y pueden imitar nombres, imágenes y diseños de instituciones o personalidades reconocidas para parecer confiables.
Cómo protegerse
Ningún banco o entidad legítima pide contraseñas, PIN, token o códigos de verificación por teléfono, WhatsApp o correo electrónico. El BCRA recomienda no compartir esos datos por ningún canal, bajo ninguna circunstancia.
Tampoco hay que confiar en premios o beneficios que aparecen de la nada: si alguien avisa que se ganó un sorteo o una bonificación y pide una transferencia previa por "gastos administrativos" o "impuestos", lo indicado es cortar la comunicación y verificar la propuesta con la entidad por sus canales oficiales.
El CBU o el alias se pueden usar normalmente para recibir transferencias, pero nunca hay que confundirlos con las credenciales que permiten operar sobre una cuenta. Tampoco conviene hacer clic en enlaces de mensajes que avisan sobre un supuesto bloqueo de cuenta o tarjeta: ante la duda, lo mejor es entrar al home banking escribiendo la dirección oficial en el navegador o abriendo la aplicación correspondiente.
Respecto a las inversiones, la CNV recomienda desconfiar de cualquier propuesta con ganancias altas, rápidas o garantizadas, y verificar antes si la entidad o plataforma está registrada o autorizada.
Qué hacer ante una sospecha
Si aparece algún movimiento extraño en las finanzas personales, el primer paso es contactar de inmediato al banco o entidad financiera por sus canales oficiales, para bloquear accesos si corresponde y dejar asentado el reclamo. También se puede hacer la denuncia ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI).
El BCRA remarca que tomarse un momento antes de responder puede ser clave: sospechar de los mensajes que generan urgencia, prometen beneficios inesperados o piden información sensible es una de las principales formas de evitar caer en una estafa.
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