
El Hospital Garrahan realizó una cirugía compleja para extirpar un craneofaringioma a una niña de 10 años, mediante un abordaje endoscópico endonasal, una técnica que permite llegar hasta el tumor a través de la nariz y sin necesidad de abrir el cráneo.
La intervención estuvo a cargo de los equipos de Neurocirugía y Otorrinolaringología del hospital pediátrico ubicado en Parque Patricios, en el marco de la incorporación de nuevas tecnologías y la actualización permanente de las prácticas quirúrgicas del centro.
Qué son los craneofaringiomas
Los craneofaringiomas son tumores poco frecuentes que suelen desarrollarse cerca de la glándula hipófisis y el hipotálamo. Aunque se consideran benignos, su ubicación puede traer consecuencias importantes por la cercanía con estructuras relacionadas con la visión y con la producción y regulación de hormonas.
Por eso pueden provocar alteraciones visuales, problemas endocrinológicos y otros síntomas como dolores de cabeza, cambios en el crecimiento, aumento de peso o modificaciones en la sed y en la frecuencia urinaria.
“Es muy importante que esto se conozca, ya que no hay tratamientos oncológicos específicos para estos tumores. Se trata de tumores benignos que, si no se remueven, a largo plazo tienen mayor morbimortalidad”, explicó Javier González Ramos, jefe de Neurocirugía y coordinador del Centro Quirúrgico del Garrahan.
El especialista también remarcó el valor de la innovación aplicada a este tipo de procedimientos: “La actualización tecnológica y el trabajo en equipo hacen que una vez más podamos ofrecer mejores tratamientos a nuestros pacientes”, sostuvo.
De la cirugía convencional a la técnica endoscópica
Tradicionalmente, muchos de estos tumores eran abordados mediante una neurocirugía convencional, que requería una incisión en el cráneo. El desarrollo de técnicas endoscópicas permitió avanzar hacia procedimientos menos invasivos, como el que se aplicó en este caso.
Para este tipo de intervenciones, el hospital cuenta con un neuronavegador, un sistema que permite usar imágenes obtenidas previamente, como resonancias, para orientar al equipo médico durante la cirugía y ubicar en tiempo real las estructuras anatómicas y el tumor. Esta tecnología fue incorporada hace un año y se considera un paso clave para el desarrollo de cirugías de alta complejidad.
Desde el hospital destacaron además que los quirófanos atraviesan un proceso de modernización, al igual que otras áreas del establecimiento.
“La inversión en equipamiento de última generación y la eficiencia obtenida en los equipos de trabajo permiten ampliar la capacidad para intervenciones de alta complejidad y, consecuentemente, mejorar la atención de los niños”, señalaron desde el Hospital Garrahan.
Publicar un comentario