Ante el incremento de las enfermedades respiratorias propias de la temporada invernal, el Ministerio de Salud de la Provincia recordó la importancia de mantener actualizado el calendario de vacunación, ventilar los ambientes y realizar una consulta temprana ante la aparición de síntomas de alarma, especialmente en personas que integran grupos de riesgo.
El director de Capacitación, Investigación y Desarrollo de Recursos Humanos y especialista en enfermedades respiratorias, Gustavo Douglas Nazareno, explicó que durante el invierno las vías respiratorias pierden humedad y se resecan, lo que disminuye las defensas naturales del organismo y facilita el ingreso de virus y otros agentes infecciosos.
Además, señaló que las bajas temperaturas favorecen una mayor permanencia de los microorganismos en el ambiente y sobre distintas superficies. A esto se suma que las personas suelen permanecer más tiempo en espacios cerrados y poco ventilados, donde la transmisión de virus puede ser más frecuente.
El especialista remarcó que la mayoría de las enfermedades respiratorias que circulan durante esta época son de origen viral, por lo que no requieren tratamiento con antibióticos. En ese sentido, pidió evitar la automedicación y el uso inadecuado de estos medicamentos.
“Es importante evitar la automedicación y el uso inadecuado de antibióticos, ya que esto puede generar resistencia bacteriana y dificultar futuros tratamientos cuando realmente sean necesarios”, advirtió.
Respecto a la prevención, Douglas Nazareno destacó que la vacunación es una de las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de cuadros graves. Explicó que las vacunas contra la gripe y el COVID-19, aunque no siempre evitan el contagio, disminuyen de manera significativa las posibilidades de internación, asistencia respiratoria mecánica y fallecimiento.
También recordó la importancia de la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio, destinada a mujeres embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación. Según indicó, se aplica de manera gratuita y permitió reducir la morbimortalidad de los recién nacidos en el país.
Entre los grupos de mayor riesgo, el profesional mencionó a los niños menores de dos años, adultos mayores de 65 años, personas con diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, afecciones cardíacas o renales, pacientes oncológicos, personas con obesidad y mujeres embarazadas.
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